I
Recuerde el alma dormida,
avive el seso e despierte
contemplando
como se passa la vida,
como se viene la muerte
tan callando;
cuan presto se va el plazer,
como, despues de acordado,
da dolor;
como, a nuestro parescer,
cualquiere tiempo passado
fue mejor.
III
Nuestras vidas son los rios
que van a dar en la mar,
qu'es el morir;
alli van los señorios
derechos a se acabar
e consumir;
alla los rios caudales,
alla los otros medianos
e mas chicos,
allegados, son iguales
los que viven por sus manos
e los ricos.
V
Este mundo es el camino
para el otro, qu'es morada
sin pesar;
mas cumple tener buen tino
para andar esta jornada
sin errar.
Partimos cuando nascemos,
andamos mientra vivimos,
e llegamos
al tiempo que fenecemos;
assi que cuando morimos,
descansamos.
XIII
Los plazeres e dulzores
desta vida trabajada
que tenemos,
non son sino corredores,
e la muerte, la celada
en que caemos.
Non mirando a nuestro daño,
corremos a rienda suelta
sin parar;
desque vemos el engaño
y queremos dar la vuelta
no hay lugar.
XIV
Esos reyes poderosos
que vemos por escripturas
ya passadas
con casos tristes, llorosos,
fueron sus buenas venturas
trastornadas;
assi, que no hay cosa fuerte,
que a papas y emperadores
e perlados,
assi los trata la muerte
como a los pobres pastores
de ganados.
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